miércoles, 13 de junio de 2012

Problemas en la enseñanza III (sobre la escelencia).

Este es un texto que he publicado en otro espacio y creo que también debe estar aquí, aunque es probable que ya nadie lo lea:

"En un IES de Leganés han aprobado la concesión de un grupo de los llamados por la Comunidad de Madrid “de excelencia” para el Bachillerato. Tal reclamo en una primera impresión seduce y atrae a cualquiera, es música dulce para los oídos conformistas y desatentos, si no no me explico cómo han podido aprobar tal aula, que solo trae perjuicios para el instituto. A estas aulas llegarán un reducido número de alumnos con las mejores medias de la zona (supongo que en eso fundamnetan la excelencia) de tal manera que habrá que hacinar como sea al resto de alumnos del Bachillerato para que estos poquitos puedan continuar su camino de exelencia. Entonces la alardeada excelencia del instituto se construirá sobre la ruina del resto. Ayer mismo una madre vino a decirnos que sacará a sus hijos de ese IES, pues no dan la media para ser excelentes, así que se los llevará a un centro donde por no dar esa media no se los excluya a una clase masificada y estigmatizada desde el comienzo.




Pero no va ahí mi reflexión, quiero ir más a lo hondo, no quedarme en detalles técnicos y organizativos para cuyo juicio soy perezoso. La cuestión verdadera es que si le echamos un vistazo a la palabra “excelencia”, dice en su primera acepción de la RAE “Superior calidad o bondad que hace digno de singular aprecio y estimación algo.” Y en su segunda acepción dice: “Tratamiento de respeto y cortesía que se da a algunas personas por su dignidad o empleo.” Pues bien, no son siempre los que mejor media obtienen los de más calidad, ni por supuesto los de mejor corazón. Coincide en muchas ocasiones, sí, pero en muchas otras no. Y el tratamiento de respeto y cortesía, que por principio se merecen todos los alumnos, los de mejor y los de peor media, si ha de darse solo a los dignos, no puede ser la medida de tal virtud la nota académica, sino el comportamiento, la bondad y la calidad humana. Hace tres años di clase a un Bachillerato en vuestro barco del Burgo, les di clase en 1º y en 2º. No eran los chicos con mejor media ni mejores notas académicas que me he encontrado, pero eran excelentes, con todo el significado que la palabra tiene. Simpáticos, amables, respetuosos, generosos unos con otros, allí convivían chicos que luego repitieron con otros que brillaron finalmente en la PAU y que ahora estudian con éxito sus carreras ( a muchos aún no les he perdido la pista). Tuve con ellos un idilio de dos años, subir a su clase era una de las mejores noticias del día, me reía mucho, aprendía muchas cosas y alguna enseñaba también, pues tenían la capacidad de distinguir cuándo había que escuchar en silencio y cuándo se podía, por contra, intervenir, comentar, reír… Todo era tan placentero y sencillo… Me resisto a reservar el término excelencia solo para algunos, y que, así, tanto muchacho excelente como el que más, sea apartado al lugar de los que, según el juicio de despiadados burócratas, no lo son.



A muchos los conocéis. Cómo olvidar la excelencia de Silvia Aldecoa, sus cabreos y su letra redondeada; de Inés del Sol, sus lacitos, sus textos y sus alegría; de María García y sus proclamas y reivindicaciones; de María Bermúdez y sus enigmáticos silencios; de Clara Agudo y sus ensoñaciones y viajes al más allá de las aulas; de Laura Orzanco, que me llevaba la contraria siempre y se le enrojecían las mejillas; de Javier de la Morena con sus siestas y su caos; de Péñín y sus lecturas rimadas; de Emilio García y sus cambios de humor, el trío calavera; de Giulia, que no escribía ni una "h" y su sangre italiana; de Laura Martínez, siempre tan elegante, que me regaló un retrato de Miguel Hernández para pedir perdón; de Pepe, que se quedó para salir triunfante un año después y de su baile en Gracia; de Pérez y cómo leía los poemas cuando estaba despierto; de Antonio Alcázar, capaz de cosas muy raras por un aprobado (los dos del Atlético a muerte); de Steven, que tuvo que quedarse un año más con los números a cuestas; de Carla y su infatigable labor; de Clarita, capaz de bailar con 40 de fiebre; de Gorka, rebelde con causa, siempre ligando; de Elena Gutiérrez, Maturana cuando me enfadaba, que no me guardó rencor aunque no estuvo de acuerdo con su nota; y Elena García con su cara triste los primeros días, que fue aprendiendo a sonreír; de Estefani, que me daba los trabajos a través de Steven y siempre estaba tan callada; de Rocío Barrera, que lloraba después de los exámenes como una magdalena; y de Rocío Fernández, tan delicada, que tuvo que lidiar con las matemáticas; de Natalia, inventora de palabras; de Patricia, que repitió para que conociésemos esa letra extraña e inclinada; de Mauricio y Adriano, que sudaron sangre con la lengua y la filosofía; y de Bea, que tantas veces me salvó del aburrimiento en la guardia de biblioteca al curso siguiente, y que un día se vino en pijama; de LLorente y de Álex López, los dos de la primera fila, que o se dormían o se partían de la risa; de Patricia Quesada, tan amable, tan encantadora; y de Fabiola, nuestra añorada Fabiola. ¿No eran ellos excelentes? ¿No eran ellos, aunque no sacaran todos sobresalientes, merecedores de tal calificativo? Ya lo creo que lo eran, y lo seguirán siendo. Ahí están todos, en la foto, sonriendo conmigo. Se van a cumplir dos años de su graduación y aún los echo de menos. Y aún muchas mañanas me despierto alegre porque he soñado que de nuevo he estado con ellos en clase."



Javier.






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martes, 23 de noviembre de 2010

Instituto.

Como ya sois mayores me preguntáis que qué tal va el instituto, y lo escribís así, con todas las letras, ya no decís "tuto". Curiosa esta etapa de los cambios, cuando uno sale del instituto ya parece otro bien distinto, seguro que ahora escucháis con silencios que se tocan a vuestros profesores y tomáis muchos apuntes y hasta estudiáis algo. Todo dicho, sea esto remarcado, con mucho cariño. El caso es que me voy encontrando con muchos de vosotros en Moncloa, en las calles, en los bares... y os veo distintos, más felices, plenos, satisfechos, me saludáis con entusiasmo y comenzáis un atropellado monólogo sobre las maravillas universitarias... todos os encargáis de recalcar que ya no hay que estudiar cosas que a uno le desagradan, como la lengua. Sin duda algo estaremos haciendo mal para que salir del instituto sea para vosotros como soltar un pesado lastre que os torturaba. Ahora bien, también os digo una cosa (así, como si siguiéramos en clase, con un vaso de café -único consuelo que me queda- en la mano) los primeros momentos son los más sencillos, pero el entusiasmo inicial no es eterno, como ocurre en el amor, sin ir más lejos, y vendrán los días de tedio y sacrificios que parece que nunca se van a acabar. Es entonces cuando tenéis que seguir encontrando dentro de vosotros mismos la fuerza y optimismo necesarios para no ir cayendo como caen por estas fechas las hojas de los árboles (símil muy original). Yo he buscado siempre esa fuerza en litros de café y toneladas de poesía, cada uno que la encuentre donde quiera o pueda. Parezco un jesuita, abucheadme.
¿El "tuto"? Bien, distinto, la atmósfera llena de recuerdos, nuestra antigua morada ahí, en la lejanía, llena de caras nuevas y extrañas. Se os echa de menos cada segundo, pero poco a poco mis nuevos alumnos de Primero se van ganando mi respeto y confianza, voy consiguiendo con ellos ese clima que me gusta conseguir en el aula, de buen humor, compromiso, confianza y complicidad: ya sabéis, que haya un "ellos" ahí fuera, frente a "nosotros", sufra en el mundo quien quiera. Le hemos dado a aquello de "Nuestras vidas son los ríos/que van a dar a la mar..."
Ahora andamos enfrascados con todo aquellos de que las palabras se relacionan y "trigo, centeno y cebada" son casi hermanas, con su padre el "cereal"... ya sabéis. Tengo "buena gente que camina", algunos brillantes, pero para variar soy el único que así lo cree, los demás, con su letanía, aquella de que las generaciones de ahora ya no son como las de antes, bla, bla, bla.
Ahora viene la típica época de diciembre en la que cojo un berrinche y empiezo a mandar leer cosas tristes, siempre me ocurre en ese mes, y se acerca la Navidad con todo el drama que ello supone para los que renegamos de toda tradición y formalidad. Espero que alguno se pase el 23 por la que fue y es su casa (qué solemne esto, digno de discurso de graduación) y así pueda ver las grandes jornadas lúdico-festivas que estoy organizando, jurjur. Y escribidme algo, hombre, para curar un poco esta maldita nostalgia que hay días que hasta duele.
Muchos abrazos, gente del D. Seguid entusiasmados con la vida; yo, a pesar de los bajones y los "malos mestureros", sigo adelante. Mañana un café muy cargado a vuestra salud.

Javier.

sábado, 31 de julio de 2010

Despedida.




Leyendo EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO, de Marcel Proust, me he encontrado este párrafo y necesito compartirlo.

"Según una creencia céltica las almas de los seres perdidos están encerradas en un animal, un vegetal o una cosa inanimada, perdidas hasta el día en que por azar sucede que pasamos al lado del árbol o del objeto que las sirve de cárcel. Entonces se estremecen, nos llaman, y en cuanto las reconocemos se rompe el maleficio. Y liberadas por nosotros, vencen a la muerte y tornan a vivir en nuestra compañía".

He hecho un alto en el camino estos días y me ha dado por pensar en vosotros. Luego he caído en la cuenta de que no hice la despedida oficial de esta que ha sido nuestra paginita virtual los dos últimos años. Me da pena despedirme de este espacio, ya veis que tontería. Aún no sé si lo cerraré, quizás lo deje abierto aunque solo sea para asomarme a él cuando me ponga nostálgico. Con el estrés y la carga de emociones del final del curso (fue bonito, hasta una cafetera me han regalado), las despedidas, los viajes inmediatos este año... no me ha dado casi tiempo a pararme a reflexionar. Ahora que estoy de vuelta y con la noche en calma y muy calurosa, es el momento de cerrar con unas palabras de despedida este capítulo, otro más de la vida, distinto a los demás, porque aunque seguirán pasando alumnos serán ya estos distintos como también lo seré yo. Cada momento es único y ya no se repite, no queda más que como recuerdo, memoria de un tiempo que se extinguió y que conforme van pasando los años se va perdiendo entre la niebla del olvido o va siendo sepultado por recuerdos más nuevos y recientes. Pero siempre queda algo, un buen día un sonido, un olor, un objeto contienen una huella de esos días del pasado y hacen que inadvertidamente broten los recuerdos en cascada. Será un día que el ruido de la tiza, o la luz que se filtra por las persianas, o el furtivo comentario de un alumno, quien sabe, me hagan recordar esos días en los que subir a clase de Primero o Segundo D era como disponerse a abrir un cofre que no sabes lo que contiene, pero que anticipa secretos y misterios de gran riqueza y encanto.

Entre esos recuerdos estará también el de ella, que entraba cada día y se sentaba en su sitio de siempre y miraba y escuchaba y nos regalaba sus sonrisas, sus silencios, su exquisita educación y maneras, toda la dulzura de cada gesto, el ejemplo de su trabajo y esfuerzo, contra todas las circunstancias y la mala suerte. Nos ayudará en los días de niebla a encontrar de nuevo el camino que habíamos perdido; será el pañuelo de agua fresca sobre nuestra frente las noches de fiebre; nos irá recordando el milagroso don que es la vida cuando el dolor sea agudo y los horizontes borrosos. A cambio tendrá nuestros ojos para ver cada nueva puesta de sol; nuestros oídos para la música y el canto de los pájaros en verano; nuestro tacto y nuestra piel para cada sensación nueva y desconocida.

Estos últimos días estuve perdido por un bosque de hayas como la de la imagen. Ojalá se cumpliese esa creencia celta y ahora ella estuviese en una de esas hayas mágicas y que un día que de nuevo estuviésemos buscando la paz y el silencio en medio del bosque sintiésemos esa llamada, ese estremecimiento, ese reconocimiento que la devolviese al mundo que tanto la añora y la necesita.

Javier.

viernes, 28 de mayo de 2010

Para el martes.

Los que vayan a venir el martes, sepan que se hablará de este modelo de examen, que es una de las opciones del año pasado:

http://www.selectividad.net/selectividad/Logse%20junio%202009/lengua.pdf

El miércoles se tratará un texto narrativo y el viernes uo periodístico.

Saludos y ánimos.

Javier.

jueves, 27 de mayo de 2010

Saque su mano de mi bolsillo

Javi soy Giulia, este es el artículo sobre la reducción de los sueldos que te comenté ayer entre copa y copa:

http://www.elmundo.es/elmundosalud/blogs/profesionsanitaria.html

sábado, 20 de febrero de 2010

=)

Tú llegas como la mañana a iluminar con tu sonrisa






A veces la palabra justa es esa que calla, A veces no hay palabras, A veces las palabras se escuchan sin que sean dichas, A veces callamos para evitar más dolor, y en silencio aparecen las palabras que tanto necesitábamos… Un silencio, una palabra sencilla o un monólogo irritante, todo habla, todo dice.
A veces hay que pasar de la palabra al acto, porque el resto es puro BLA BLA.

Siempre.

viernes, 19 de febrero de 2010

López.

Desde este espacio le queremos hoy decir adiós al señor Alejandro López. Se marcha a otro instituto y deja un hueco y una huella que ya no vamos a poder llenar.
Su partida es la primera: dentro de unos meses os marcharéis todos a surcar cada uno el espacio de vuestro porvenir, que ya llega. Se va a quedar vacío y solo este espacio virtual, también el físico, ese aula al que dais aliento y vida cada mañana y cómo no, mi espacio vital, que tardará en acostumbrarse a no nombraros cada mañana, a no contar con el placer de vuestra compañía diaria. Pero así son las cosas, se va el señor López y deja tras de sí un álbum de recuerdos en la memoria de cada uno y nos avisa: aprovechemos con intensidad lo que nos queda de curso, antes de que todo se lo lleve el viento y sea solo ya recuerdo.

Le quería despedir hoy y desearle lo mejor. Nunca son las despedidas alegres, pero digamos "hasta la próxima" con una sonrisa, esperando que algún día se deje caer por aquí a saludarnos y esperando también que nunca nos olvide, a nosotros, los de Primero D.

Javier.

viernes, 22 de enero de 2010

Comentario de texto.

Es obligatorio entregarlo el lunes.

Javi.

[…] Se encuentra rodeado de instrumentos prodigiosos, de medicinas benéficas, de Estados previsores, de derechos cómodos. Ignora, en cambio, lo difícil que es inventar esas medicinas e instrumentos y asegurar para el futuro su producción; no advierte lo inestable que es la organización del Estado, y apenas si siente dentro de sí obligaciones. Este desequilibrio le falsifica, le vacía en su raíz de ser viviente, haciéndole perder contacto con la sustancia misma de la vida, que es absoluto peligro, radical problematismo. La forma más contradictoria de la vida humana que puede aparecer en la vida humana es el "señorito satisfecho". Por eso, cuando se hace figura predominante, es preciso dar la voz de alarma y anunciar que la vida se halla amenazada de degeneración; es decir, de relativa muerte. Según esto, el nivel vital que representa la Europa de hoy es superior a todo el pasado humano; pero si se mira el porvenir, hace temer que ni conserve su altura, ni produzca otro nivel más elevado, sino, por el contrario, que retroceda y recaiga en altitudes inferiores.

Esto, pienso, hace ver con suficiente claridad la anormalidad superlativa que representa el "señorito satisfecho". Porque es un hombre que ha venido a la vida para hacer lo que le dé la gana. En efecto, esta ilusión se hace "el hijo de familia". Ya sabemos por qué: en el ámbito familiar, todo, hasta los mayores delitos, pueden quedar a la postre impunes. El ámbito familiar es relativamente artificial y tolera dentro de él muchos actos que en la sociedad, en el aire de la calle, traerían automáticamente consecuencias desastrosas e ineludibles para su autor. Pero el "señorito" es el que cree poder comportarse fuera de casa como en casa, el que cree que nada es fatal, irremediable e irrevocable. Por eso cree que puede hacer lo que le dé la gana. ¡Gran equivocación! Vossa mercê irá a onde o levem, como se dice al loro en el cuento del portugués. No es que no se deba hacer lo que le dé a uno la gana; es que no se puede hacer sino lo que cada cual tiene que hacer, tiene que ser. Lo único que cabe es negarse a hacer eso que hay que hacer; pero esto no nos deja en franquía para hacer otra cosa que nos dé la gana.

La Rebelión de las masas, JOSÉ ORTEGA Y GASSET.

1. Tema.

2. Estructura.

3. Tipo de texto por su género y por su modalidad. Justifica la respuesta.

4. Exponga brevemente su opinión argumentada sobre el comportamiento de la juventud en la actualidad.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Tormento II.

Pedro Polo volverá a aparecer en la obra y en la vida de Amparo... pero eso ya no os lo cuento.

Javier.

TORMENTO I.

Del capítulo XIII al XVIII se desarrolla la parte de la historia que tiene que ver con Pedro Polo, sacerdote que en el pasado tuvo una relación amorosa con la protagonista, Amparo. Vemos aquí al personaje abandonado a su tristeza, en un estado lamentable, esperando la visita salvadora de la mujer a la que ama. Las dudas que Amparo le ha provocado entre su fe y su deber como religioso y su deseo amoroso le tienen sumido en un estado de abandono en su piso en el barrio de Lavapiés (calle de la Fe). Según la mordaz Rosalía, el cura era “una fiera con hábitos”. Amparo recibe una carta de este personaje y aunque la rompe sin leerla, la joven acierta a leer las expresiones: “moribundo”, “pecado”, “olvido que asesina”; deja aquí el narrador al lector la tarea de imaginar y reconstruir el mensaje. Amparo se decide a ir a verle, pero duda, fijaos con qué intensidad lo describe el narrador:

"Mas concluida la barredura, el desasosiego de la Emperadora fue tan grande que no pudo comer con tranquilidad. A media comida levantose de la insegura silla; no podía estar en reposo; sus nervios iban a estallar como cuerdas demasiado tirantes. Levantó manteles; púsose las botas, el velo, y se dirigió a la puerta; pero desde la escalera retrocedió como asustada, y vuelta a descalzarse y a guardar el velo. Aunque estaba sola y con nadie podía hablar, la viveza de su pensamiento era tal que arrojó a la faz de la tristeza y de la penumbra reinantes en su casa estas extravagantes cláusulas: «No, no voy... Que se muera».
Mas tarde debieron de nacer nuevamente en su espíritu propósitos de salir. Cada suspiro que daba haría estremecer de compasión al que presente estuviera. Después lloraba. Era de rabia, de piedad, ¿de qué...? Acostose al fin y durmió con intranquilo sueño, entrecortado de negras, horripilantes pesadillas. Medio dormida, medio despierta, oyéronse en la angosta alcoba ayes de dolor, quejidos lastimosos, cual si la infeliz estuviese en una máquina de tormento y le quebrantaran los huesos y le atenazaran las carnes, aquella carne y aquellos huesos que componían, según Doña Nicanora, la más acabada estatua viva que produjera el cincel divino. Despierta antes del día, en su cerebro, como luz pendiente de una bóveda, estaba encendida esta palabra: «iré». Y la oscilación y el balanceo de esta palabra encendida eran así: «Debo ir; mi conciencia me dice que vaya, y mi conveniencia también para evitar mayores males. Voy como si fuera al cadalso»."

Observaremos más adelante que lo que ocurrió en el pasado con este personaje atormenta a Amparo, hasta el punto de hacerla dudar de su casamiento con Agustín Caballero.

Por lo que el narrador nos dice, han pasado cuatro meses sin que visitara Amparo la casa de Pedro Polo. Es curioso que cuando llega al piso y se encuentra una escena deprimente, lamentable:
"Amparo entró en una sala no muy grande cuyas dos ventanas daban al patio. Contenía esta pieza el mueblaje de otra que había sido mayor, y de aquí su aspecto de prendería. El polvo dominaba absolutamente todo, envolviendo en repugnante gasa los objetos. Parecía un domicilio cuyos dueños estuvieran ausentes, dejándolo encomendado al cuidado de las arañas y de los ratones. En el rincón opuesto a la puerta, detrás de una mesilla de salomónicas patas, colocada junto a la ventana, había un sillón de hule negro y roto. En el sillón estaba un hombre, más que sentado hundido en él, cubierto de la cintura abajo con una manta."

Por primera vez en la obra oímos la palabra Tormento en boca de Pedro Polo para dirigirse al personaje: “Ah, Tormento, Tormento!... ¡Abandonarme así, como a un perro; dejarme perecer en esta soledad....!” Pero no solo eso, sino que unas líneas más adelante es el propio narrador el que ya ha asimilado este nuevo nombre dado a la protagonista, hasta ahora siempre conocida como Amparo, pero ahora: “Tormento miró a todos lados con rápido y atento examen.” Este es uno de los rasgos más originales del narrador de estas obras de Galdós, el contagiarse de las situaciones y del modo de pensar y de hablar de los personajes. También podemos ver en este mismo capítulo XIII cómo este narrador se dirige al lector, le hace guiños y comentarios sobre la propia historia: “Oídle decir en tono de impaciencia:…”

No nos va a decir de manera explícita aún el narrador cuál fue el hecho que tan sumido en la miseria espiritual tiene al sacerdote y que tantas dudas y debates internos va a provocar en Amparo, aunque podemos imaginarlo e incluso saberlo si hemos leído EL DOCTOR CENTENO, lo cierto es que va a aludir al hecho el narrador de muy diversas maneras, pero nunca de manera concreta y directa: “aquellas locuras” (cap.XIII); “el gran error de mi vida” (cap.XVI); “La contestación rotundamente afirmativa tropezaba en sus labios con algo asfixiante, amargo y obstructivo que salía de su conciencia cuando menos lo pensaba.” (cap. XX); “No me puedo casar con usted… por esto, por esto y por esto” (cap.XXIII); “Si tú callas, no faltará quien hable. Si tú no se lo dices, otro se lo dirá. Si él lo sabe antes de la boda…” (cap.XXIII); “lo de marras”, “¡Refugio lo sabe!” (cap. XXVII). ¿Cuál es el antecedente al que se refieren todos esos pronombres anafóricos? Ya se ha relatado el romance en EL DOCTOR CENTENO, pero lo cierto es que en TORMENTO la duda y el misterio sobre ese secreto hacen de la historia de Amparo un drama de conciencia que se convierte en su propio TORMENTO. La felicidad que le ofrece su matrimonio con el enriquecido y honesto Agustín Caballero (personaje íntegro y sincero entre tanta envidia, hipocresía y falsedad) no la puede gozar plenamente por culpa de ese error pasado que tanto la atormenta.

El capítulo XIV es impresionante de comienzo a fin, indicador de la maestría narrativa de Galdós. Realiza el narrador en una analepsis o salto hacia atrás en el tiempo narrativo una pintura del pasado de Pedro Polo, con su caída en desgracia.

En el capítulo XVI Amparo se va de casa del cura y a sí mismo se dice “Ya no me llamo Tormento, ya recobro mi nombre […] no le veré más…” Importante cierre del personaje con su pasado reciente, reafirmación de su identidad como Amparo, mujer nueva liberada ya de sus tormentos, aunque luego veremos que esto no es del todo así. Curioso es también el hecho de que Amparo ayude a cubrir sus deudas al cura con dinero que a su vez a ella le ha dado Agustín, ese dinero hila o une el pasado (Pedro Polo) con su presente (Agustín), los dos hombres en torno a los que se configura toda la historia de Amaparo.

Es emocionante ver en el capítulo XVII a Pedro Polo insatisfecho consigo mismo, con su vida, buscando en la ensoñación y las fantasías ser otro distinto al que es: “Sepultado en el sillón, las manos cruzadas en la frente formando como una visera sobre los ojos, éstos cerrados, se dejaba ir… de la idea a la ilusión, de la ilusión a la alucinación… Ya no era el desdichado señor, enfermo y triste, sino otro de muy diferente aspecto, aunque en sustancial el mismo. Iba a caballo, tenía barbas en el rostro, en la mano espada…” Galdós siempre tratará con humanidad y ternura a todos sus personajes, siempre complejos, nunca buenos o malos sin más; siempre con debilidades, conflictos, recovecos, motivaciones ocultas, arranques de generosidad y de egoísmo y maldad…

En el capítulo XVIII se cierra este ciclo de Pedro Polo con la solución que a su conflicto le da su amigo el Padre Nones: irse muy lejos, a Filipinas. Destaca un rasgo muy original, las acotaciones que se van dando al discurso de Nones. Se cierra aquí lo que yo considero núcleo central de la historia, que además supone el cierre de una historia que comienza en la novela anterior, EL DOCTOR CENTENO. A partir de ahora es Amparo la que deberá ir resolviendo sus dudas y temores, liquidando sus cuentas con un pasado que ya se aleja.

En los próximos textos hablaré del narrador y de la sociedad a la que este retrata y critica.

Javier.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Para empezar.

Por la minuciosa descripción de los ambientes y los personajes; por los comentarios irónicos y humorísticos del narrador; por la sabia disposición y gestión del material narrativo; por cómo va poco a poco presentando los acontecimientos, desvelando los enigmas, las intrigas; por las relaciones entre los personajes, complejas, paradójicas, intensas; por la indagación en sus sicologías e interioridades, los motivos profundos que les llevan a actuar de esta o de otra manera; por la crítica implícita a la clase media de la época, con sus relaciones viciadas por el deseo de aparentar lo que no son y lo que no tienen, construidas sobre la mentira, la envidia, la hipocresía, la inautenticidad; por la nobleza, humanidad y ternura con la que trata a los personajes, aun a los más negativos y duramente caracterizados; por la frescura y realismo de los diálogos, de la manera de hablar de los personajes... Por tantos motivos es TORMENTO una novela que demuestra la maestría de Galdós.

Iré poco a poco comentando curiosidades para que podáis ir elaborando vuestra valoración crítica.

Javier.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Comentario.

Aquí dejo el poema que hay que comentar para el miércoles. Es especialmente necesario que los que se tienen que examinar de literatura antes de las vacaciones le dediquen tiempo y lo hagan bien. Como siempre, enunciáis el tema, describís la estructura y comentáis los rasgos lingüísticos y estilísticos más destacables.
Es un poema de José Hierro, poeta madrileño que nació en 1922 y murió en el 2002. Pertenece el poema a su obra ALEGRÍA, escrito en 1947. Una curiosidad: este poeta vino a nuestro instituto a inaugurar un curso académico. De su obra ya hablaremos en clase, de momento a ver qué me decís de este poema.

Fe de vida

Sé que el invierno está aquí,
detrás de esa puerta. Sé
que si ahora saliese fuera
lo hallaría todo muerto,
luchando por renacer.
Sé que si busco una rama
no la encontraré.
Sé que si busco una mano
que me salve del olvido
no la encontraré
Sé que si busco al que fui
no lo encontraré.

Pero estoy aquí. Me muevo,
vivo. Me llamo José
Hierro. Alegría. (Alegría
que está caída a mis pies.)
Nada en orden. Todo roto,
a punto de ya no ser.

Pero toco la alegría,
porque aunque todo esté muerto
yo aún estoy vivo y lo sé.
(Alegría, 1947)

viernes, 13 de noviembre de 2009

Aquí les dejo a las rebeldes de la clase un poema para que lo comenten, ya que no quieren saber nada de Ágora... pobre Amenábar. Buscad las palabras que no comprendáis en el diccionario, muy atentas a las expresiones y al vocabulario y hacedme un comentario global, sin separar los epígrafes, todo en una única redacción. QUIERO ALGO BUENO.
Y disfrutad de la poesía, apagad la tele.


A veces el amor tiene caricias
frías, como navajas de barbero.
Cierras los ojos. Das tu cuello entero
a un peligroso filo de delicias.

Otras veces se clava como aguja
irisada de sedas en el raso
del bastidor: raso del lento ocaso
donde un cisne precoz se somorguja.

En general, adopta una manera
belicosa, de horcas y cuchillos,
de lanza en ristre o de falcón en mano.

Pero es lo más frecuente que te hiera
con ojos tan serenos y sencillos
como un arroyo fresco en el verano.

ANTONIO CARVAJAL, De un capricho celeste, 1988.

martes, 20 de octubre de 2009

Pirata.


Alejandro, que es un hombre de palabra, me ha enviado este enlace en el que podemos escuchar la versión que el grupo Tierra Santa hace de La Canción del Pirata. Las grandes obras no mueren con sus autores, perviven y siempre volvemos a ellas. Gracias a Alejandro, curioso y amable pirata del siglo XX (le dedicaremos el aplauso que se merece en la clase del próxio miércoles).


lunes, 5 de octubre de 2009

Larra.


Buena página sobre Larra que nos será de mucha ayuda.



jueves, 1 de octubre de 2009

sábado, 11 de julio de 2009

La Playa del Silencio.


Esta es la Playa del Silencio. Está en Asturias y a ella solo se puede llegar andando, por fortuna la mano del hombre aún no ha decidido estropear su encanto y hechizo haciendo una carretera que conduzca a los bañistas hata su misma arena. Para llegar a ella hay que olvidarse del coche y caminar un par de kilómetros entre árboles y helechos. Merece la pena el esfuerzo, una vez allí abajo puedes liberarte de todo el estrés y el agobio del curso y sentirte en paz con todo lo que te rodea. Mirad si son milagrosas sus aguas y arena y su cielo y sus rocas, que consiguieron que yo estuviese allí tranquilo y en reposo durante unas cuantas horas.
No le digáis a nadie que existe esta playa, guardad el secreto.
Javi.

miércoles, 8 de julio de 2009

=)

javii! Qtaal el veranoo??!

lunes, 13 de abril de 2009

Lazarillo

Javi, en el trabajo hay Que copiar los enunciados? & hay Que hacer el prologo & la introduccion?

jueves, 26 de febrero de 2009

Poema de Machado.

Allá en las tierras altas,
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, entre plomizos cerros
y manchas de raídos encinares,
mi corazón está vagando, en sueños...
¿No ves, Leonor, los álamos del río
con sus ramajes yertos?
Mira el Moncayo azul y blanco; dame
tu mano y paseemos.
Por estos campos de la tierra mía,
bordados de olivares polvorientos,
voy caminando solo,
triste, cansado, pensativo y viejo.

ANTONIO MACHADO, Campos de Castilla.